Aprendizaje juvenil, libros y crecimiento empresarial

26 diciembre, 2016
Aprendizaje juvenil, libros y crecimiento empresarial

Uno de los pilares básicos sobre los que se asienta nuestra sociedad es el de la juventud y sus métodos de aprendizaje. Los jóvenes son el futuro y por eso enseñarles a pensar de manera completamente independiente y sin servidumbres es fundamental para su desarrollo personal y por ende para el desarrollo de la sociedad española.

La obligación que tenemos los adultos con nuestros jóvenes no es otra que la de facilitar y fomentar esas capacidades. Para ello, necesitamos el apoyo tanto de instituciones públicas, dirigidas por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, como de instituciones concertadas y privadas. Cualquier elemento que es bienvenido a la hora de contribuir a la formación de todos aquellos de los que depende el futuro de nuestro país.

Desde hace unos diez años formo parte de la plantilla de profesores de una escuela de carácter privado en la provincia de Málaga. Mostrar aspectos útiles de la vida a los chavales siempre ha sido y será mi gran pasión y me reconforta el poder hacerlo. Por ese motivo yo también estoy en constante aprendizaje, conociendo nuevos modelos de otros profesores y estudiosos de la pedagogía que me permitan obtener una visión novedosa y original de mi profesión.

Para ello, llevo tiempo obteniendo información de varias publicaciones de una editorial que conocí gracias a Internet. Se trata de Ediciones Aljibe, una entidad que ha dado luz a las ideas de más de 450 autores y que está especializada en ese aspecto pedagógico del que os hablaba más arriba. Gracias a varios de los libros a los que he tenido acceso gracias a ellos, he podido tener constancia de otras maneras de enseñar que han funcionado y que han permitido a mis alumnos obtener una educación de más calidad, algo que yo estoy obligado a proporcionarles puesto que por eso son sus familias las que me pagan.

Convencido de todas las ventajas que proporcionaban libros como aquellos, le propuse al director del centro que se compraran algunos ejemplares de la editorial para que todos los profesores tuvieran acceso a esa información y esas técnicas a las que me remito. Le expliqué que la totalidad de mis alumnos seguían las recomendaciones que se especificaban en esos libros y que por tanto estaba consiguiendo explotar sus capacidades y habilidades. El director, que en un principio no parecía mostrar mucha atención, aceptó finalmente mi petición y de esta manera empezamos a obtener ejemplares de algunos de los expertos en pedagogía más reputados del país.

Me apunté un tanto entre mis compañeros 

La idea que había propuesto revolucionó el colegio. Los profesores, intrigados por todo lo que les había contado, comenzaron a leer los ejemplares que habíamos adquirido y, al igual que en mi caso, implementaron buena parte de los consejos con los alumnos. Pasados apenas tres meses, sus conclusiones eran prácticamente las mismas que las mías: estaban consiguiendo sacar lo mejor de sus alumnos, algo que enriquecía el desarrollo de las clases de un modo espectacular.

El momento de más orgullo personal llegó cuando el director del colegio me llamó a su despacho para comunicarme que estaba encantado con la iniciativa que había tenido y con los resultados que estaban deparando. Y no solo eso, porque los compañeros también celebraron la idea y me mostraron su agradecimiento.

De este modo el colegio ha ganado en la calidad de sus métodos. Mucha gente, que no se ha mantenido ajena al cambio, confía ahora en nosotros para llevar a cabo la educación de sus hijos, lo cual es sinónimo de un mayor volumen de beneficios pero también de una mayor responsabilidad. Nos hemos forjado, a su vez, una imagen intachable y que nos sitúa entre los mejores colegios no solo de la provincia, sino también del país. Y con un gasto que es ínfimo en comparación con la variedad de conocimientos que todos los que componemos esta gran familia hemos adquirido.

Hay que ver qué magia traen los libros.

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