Cómo hacer una puesta a punto de los vehículos de tu empresa

26 abril, 2016

Como dicen por ahí, más vale prevenir que curar, y eso es algo que podemos aplicar también al material o a los activos de nuestra empresa, como es el caso de los coches o vehículos que utilicemos para llevar a cabo nuestro trabajo. Estos han de ser revisados de una manera periódico para evitar males mayores después, no solo en lo que a desperfectos o mal funcionamiento se refiere, sino también porque llevan dentro personas y debemos evitar cualquier tipo de accidente, y estos pueden ocurrir por cosas muy básicas, como no cambiar las escobillas limpiaparabrisas y encontrarse con dificultades de visión a la hora de conducir durante un día de mucha lluvia.

Muchos empresarios creen que con llevar los vehículos a pasar la ITV basta, que si les dan el visto bueno en esta revisión su vehículo se encuentra en perfectas condiciones para aguantar otros años, pero no es así, apenas podemos contar este trámite como una forma de evitar una multa si no lo hemos cumplido. La inspección técnica de vehículos es una revisión de mínimos donde se comprueba que el coche no es un peligro para quien lo conduce ni para quienes circulan con él en la carretera, pero eso no quiere decir que sea un vehículo cuidado para durar años. Por ejemplo, lo vemos en las ruedas. El dibujo mínimo para pasar una inspección de este tipo no es ni de lejos aquel con el que nos atreveríamos a recorrer pueblos nevados en invierno para hacer un reparto de nuestros artículos.

Es importante por ello llevar nuestros vehículos a un taller de confianza donde solicitemos una revisión completa y le podamos pedir al mecánico un diagnóstico también de futuro para saber en qué condiciones se encuentra el coche o si es posible que este aguante en perfecto estado durante más tiempo y cuántos años. Pasar una inspección no es lo mismo que recibir el trato personalizado de un profesional que nos puede recomendar hacer ciertos arreglos o modificaciones en aras de que el coche se mantenga en perfecto estado por un mayor espacio de tiempo.

Asimismo, otra de las cosas que nos debe preocupar o a la que debemos prestar importancia a la hora de hacer una puesta a punto de los vehículos de la empresa es todo lo relacionado con los papeles. Está claro que el buen mantenimiento del coche lo hacemos para evitar que este supongo un peligro para los trabajadores que lo conducen y las demás personas que circulan, pero asimismo tenemos que ser previsores y tener todo en regla en caso de tener algún incidente. Esto quiere decir que tenemos que contar con un seguro, a ser posible que cubra la mayor casuística que se pueda dar (dentro de lo razonable), como es la opción de las pólizas todo riesgo. Y además, hay que contar también con todos los pagos en regla, no solo los del propio vehículo, sino las tasas correspondientes a la circulación del mismo.

Apostar por el alquiler

Si no somos capaces de dedicar el tiempo suficiente a tener nuestra flota en correcto estado, o si simplemente no tenemos el presupuesto necesario, podemos optar por una de las posibilidades que nos ha abierto el mercado en los últimos tiempos: alquiler de vehículos para empresas. En esta última década, marcada sobre todo por las nuevas ideas de gente y empresarios que quieren abrirse paso durante la crisis, han aparecido compañías que se dedican al alquiler de vehículos para autónomos en lugar de que estos hagan esa inversión. El renting puede hacerse por días o incluso por horas, y el empresario se olvida así de todos los trámites relacionados con la compra y mantenimiento del coche. Son muy prácticos también para quienes no precisan de un vehículo de forma continuada o para empresas cuyas necesidades pueden variar de forma circunstancial, como puede ser el caso de un tapicero a quien los clientes llevan sus butacas al taller para renovarlas y de repente un día precisa de una furgoneta para ir a recoger un sofá hay que hay que cambiar la tela.

En definitiva, una gran alternativa al caro mantenimiento de los vehículos empresariales.