Suspenso en formación continúa

24 abril, 2020
Suspenso en formación continúa

Se dice que en la vida lo único constante es el cambio. Vivimos un momento en el que estos cambios frecuentes afectan al mundo laboral, de forma directa y diferente a como lo hacía hace décadas. De ahí surge la necesidad de formación permanente ya que es la clave para tener actualizados nuestros conocimientos y habilidades.

Pese a todo, España sigue de lejos a los países europeos que marcan el ritmo. Solo el 10,5% de los mayores de 25 años continúa formándose a lo largo de toda su vida laboral, por debajo del 19% en el que se mueven Francia y Holanda o del 30% que rozan regiones como Finlandia o Suecia, quedando por encima de zonas como Alemania (8%) o Portugal (10,3%), según los datos recabados.

La UE define la formación continua como toda actividad de aprendizaje realizada a lo largo de la vida con el objetivo de mejorar los conocimientos, las competencias y las aptitudes, y así ver progresos en todo lo relacionado con el empleo, incluidos los ascensos y la promoción interna.

Dada la importancia de dicha formación el Consejo Europeo propuso un plan europeo renovado de aprendizaje de adultos, el Proyecto Europa 2020, que ofrecía una visión de cómo debía desarrollarse dicho aprendizaje y señalaba la prioridades específicas que se debían abordar durante el período estipulado 2015-2020, enfatizando en que el desarrollo del aprendizaje permanente y el desarrollo de competencias profesionales es una de las respuestas principales a la inquietante desestabilidad social y económica de nuestra sociedad actual, el envejecimiento de la población y los retos del mercado laboral. Esta estrategia fijaba en el 15% el porcentaje de población en edad de trabajar que debería participar en esos ciclos, algo en lo que, según evidencian los datos, España tiene mucho que mejorar.

Las instituciones públicas y las empresas pueden contribuir a este cambio de rumbo haciendo evolucionar la jornada laboral de tal manera que se establezca, dentro de ella, un tiempo que deba dedicarse a la formación y a la actualización de contenidos y habilidades. Los estudios demuestran que los principales obstáculos para llevar a cabo las actividades de formación permanente, además de la creencia errónea de que no se necesita más nivel educativo, son las responsabilidades familiares y la programación, los horarios y los costes económicos derivados de estas jornadas. Costes que muchas veces han de sufragar los propios trabajadores y que muchas empresas no quieren asumir dadas las altas tasas de temporalidad en los trabajos. Es lógico que una empresa no vea necesario invertir en la formación de los trabajadores que trabajan con un contrato que expira en pocos meses, ya que no se verá rentabilizada dicha inversión.

Profesionales que más se forman

La educación permanente se da sobre todo en profesiones en las que, por la naturaleza de su labor, se les exige una actualización de conocimientos constante. En este sentido, en España, los profesionales que más siguen formándose son los profesionales científicos, el sector sanitario y el profesorado.

Los profesionales de la educación necesitan formación permanente para hacer frente a la realidad cambiante de las aulas y a las nuevas competencias que se requieren para el ejercicio de su profesión. Reciclarse y mantenerse actualizado es vital en el ámbito educativo, ya que los profesionales de la educación han de ser capaces de dar respuesta a la necesidad constante de innovación pedagógica, de conocer los nuevos conceptos y estrategias que envuelven su profesión, así como estar al día en el uso de TIC.

Es necesario que se ofrezcan formaciones que puedan aplicarse de manera real y den respuestas a las necesidades de los centros, del equipo docente y los profesores individualmente. De manera que estos conocimientos repercutan en la detección de las necesidades del alumnado y en la resolución de las mismas.

Por otro lado, en el sector sanitario, la necesidad de una mejor experiencia para el paciente, la búsqueda de una mayor eficiencia y optimización de los recursos han permitido el desarrollo de una gran variedad de métodos innovadores para que el aprendizaje continuo en el sector sanidad sea una tarea fácil para los profesionales sanitarios. En este sentido, los cursos de formación que propone iviglobaleducation, son un ejemplo de la variedad de temas que se pueden desarrollar, de manera tanto presencial como online.

La formación continua de los profesionales del sector es beneficios no solo a nivel individual, pudiendo mejorar las condiciones profesionales y ofreciendo nuevas oportunidades, sino que nos repercute a la sociedad en su conjunto, ya que las mejoras en las capacidades repercuten en la mejora de la calidad de los servicios que prestan.

También es necesario mejorar la formación de las empresas. La puesta en marcha de estas iniciativas no solo aporta beneficios a los profesionales, sino que las empresas también se ven beneficiadas por ello.

Los trabajadores que pueden acceder a programas de formación adquieren nuevas competencias y habilidades, con lo que reducen sus errores y, por consiguiente, ven aumentada su confianza. Aumenta su satisfacción, no solo con su desempeño laboral, sino también en relación con la organización, ya que sienten que son un activo valioso y que por ello invierten tiempo y dinero en su formación.

Por otra parte, el retorno de la inversión para las compañías se ve reflejado en diferentes aspectos: permite conocer las fortalezas y debilidades de la plantilla lo que potencia que hay un reparto óptimo de funciones. Se consolidan los valores de la compañía entre los trabajadores y se reducen los índices de rotación de personal, lo que permite mantener el talento y aumentar la motivación y la satisfacción. Se consiguen mejores resultados económicos por el aumento de la productividad de la plantilla y por el ahorro que se genera al reducir los errores laborales.

Reciclarse y mantenerse actualizado es fundamental en el mundo laboral de hoy. Los profesionales de cualquier ámbito deben estar al día, no solo en conocimientos sino en las habilidades necesarias que les permitan hacer frente a situaciones que demandan su atención, concentración y que a menudo pueden generar estrés. Tener la confianza suficiente nos ayudará a ser más resolutivos, lo cual es beneficioso para nosotros y nuestra labor profesional.

 

 

 

 

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