Servicio fiscal para tu empresa

24 febrero, 2014

La asesoría fiscal gestiona el cumplimiento de las obligaciones fiscales de las empresas y les propone las mejores alternativas para minimizar la carga tributaria, según la normativa vigente. Además de informar periódicamente sobre las obligaciones tributarias y llevar a cabo los procedimientos para cumplir con ellas (IAE, sociedades, renta y patrimonio, IVA, IRPF, sucesiones y donaciones, tributos locales, módulos, etc.), este asesoramiento se encarga de hacer una correcta planificación fiscal, advirtiendo a la empresa de las posibles decisiones que se pueden tomar para obtener el máximo ahorro, establece la mejor estructura patrimo­nial y fiscal y las opciones de ahorro e inversión que generen el mayor ahorro fiscal, proporciona asistencia en las inspecciones y los requerimientos de la Agencia Tributaria, y ayuda a preparar los recursos y las reclamaciones.

Durante los últimos años, el asesoramiento económico y fiscal ha experimentado un notable crecimiento en la economía española. Actualmente, la gestión y planificación fiscal es muy importante para las empresas y requiere un conocimiento profundo tanto de la normativa tributaria como de las actividades y operaciones afectadas por la fiscalidad. En las actuales economías desarrolladas, la fiscalidad tiene gran incidencia en la competitividad las empresas. Las diferentes figuras impositivas que integran el sistema fiscal repercuten en la toma de decisiones que afectan a la producción, el empleo, la inversión y la financiación.

Elegir una asesoría

Las grandes empresas cuentan con departamentos de contabilidad y fiscalidad propios que se encargan de tributar lo menos posible a Hacienda. En cambio, las pequeñas y medianas empresas suelen externalizar estas gestiones en asesorías como Roig&Ruiz de Ibiza. Por lo tanto, para ellas es clave contar una buena asesoría que se ocupe de gestionar y planificar bien sus impuestos.

Se ha de elegir una asesoría que conozca bien el sector de la economía en que trabaja la empresa, ya que cada uno tiene sus características propias. Hay que contrastar la calidad del servicio, pues no siempre estas empresas lo dejan en manos de auténticos profesionales. El buen gestor en este campo se involucrará en la empresa, facilitará el trabajo del empresario y no le complicará la vida inútilmente.

Existen asesores conservadores, que tratan sobre todo de evitar problemas con Hacienda, y otros más agresivos, que intentan aprovechar todas las ventajas fiscales, aunque sea a costa de asumir más riesgos. Cuando el empresario tenga varias compañías a su nombre, es preferible que su fiscalidad esté gestionada por un mismo asesor fiscal, que sepa como transferir dinero de una a otra, para aprovechar los beneficios fiscales que ello reporta. Por lo que se refiere a los honorarios, son preferibles las tarifas planas cuando se quiere una gestión integral de la fiscalidad. Si solo se trata de gestionar los impuestos en las fechas establecidas para ello, basta con un servicio por horas.

Gestión fiscal

El asesor fiscal debe conocer la estructura del sistema tributario español (tipos impositivos, compensaciones, deducciones, bonificaciones, etc.), con los correspondientes impuestos estatales, autonómicos y locales: Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, Impuesto sobre Sociedades, Impuesto sobre el Patrimonio, Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, Impuesto sobre el Valor Añadido, Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, Impuestos Especiales, Imposición Local (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) y tributación de no residentes. Además, ha de saber aplicar esos conceptos para preparar la liquidación de los impuestos por las empresas.

A partir de ahí, la asesoría fiscal calcula la cuantía de los impuestos, aplicando la metodología adecuada, y prepara los diferentes modelos de declaraciones para presentarlos según lo establecido en el calendario fiscal. En todos los trámites, la asesoría representa a la empresa ante la Agencia Tributaria.

Información fiscal

Otra de las funciones del asesor fiscal es informar a la empresa sobre temas como los incentivos fiscales para favorecer las tecnologías de la información y de las comunicaciones (acceso a Internet, correos electrónicos, etc.), la formación de los trabajadores en la utilización de nuevas tecnologías, las inversiones en innovación tecnológica, el apoyo a la investigación científica y tecnológica, etc.

Los gastos en formación profesional tienen una deducción del 5 %. La inversión en I+D se beneficia de una deducción del 30 %, mientras que la que se realiza en innovación tecnológica es el 10-15 %. La deducción por inversiones en protección del medio ambiente puede llegar al 35 %.

Otra forma de minimizar las cargas fiscales son las amortizaciones deducibles del resultado contable y fiscal. La asesoría fiscal puede informar a la empresa de cuáles son los bienes amortizables (los que constituyen el activo inmovilizado, utilizables a lo largo de un periodo de tiempo medio o largo, como edificios, maquinaria o derechos de sociedad) y cómo se han de amortizar.

Planificación fiscal

La planificación fiscal trata de prever las consecuencias fiscales de las decisiones de la empresa a lo largo del ejercicio para anticipar los impuestos a abonar. Optimizar los costes fiscales puede ser tan importante como reducir los gastos de la empresa. El margen para la planificación es mayor en los impuestos directos (IRPF, impuesto de sociedades) que en los indirectos (IVA). En los impuestos directos se contemplan deducciones e incentivos, por lo que las decisiones económicas de la empresa tienen que tener en cuenta estos beneficios fiscales.

Los gastos fiscales constituyen una pesada carga para las empresas que no puede estar sin control. Cuando esto sucede se produce un agujero en la tesorería y las empresas se ven obligadas a recurrir a la financiación externa para atender a sus obligaciones, con los costes financieros que ello supone. Situaciones como esta podrían ser previstas por la planificación fiscal, que también es imprescindible para dar la forma jurídico-fiscal más apropiada a los proyectos empresariales.

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