Son muchas las decisiones que debe tomar un emprendedor para conseguir que su negocio funcione del modo en el que espera y no tenga problemas que condicionen la obtención de beneficios. En muchas ocasiones, el hacer las cosas tomando un camino u otro determina el éxito que vamos a tener, así que conviene siempre antes de tomar una decisión hacer un análisis de la oportunidad que presenta la actividad que vamos a realizar y de los riesgos que esa misma actividad puede entrañar. Se compara en ambas cosas y se decide entonces si merece la pena ir para adelante o no. Pero tomar las decisiones en caliente nunca es una buena idea.
Tuve que tomar varias decisiones de este tipo cuando empecé a valorar la posibilidad de abrir un negocio que llevaba un tiempo en mi cabeza: una pequeña tienda especializada en la venta y reparación de artículos electrónicos como móviles, ordenadores, tablets y demás. Ya sabéis que este es un servicio necesario en los tiempos que corren y tienen toda la pinta de que va a ser un negocio con muchísimo futuro, por mucho que evolucione el tipo de dispositivos electrónicos que manejemos con el paso de los años. Esta fue una de las cosas que me hizo tirar para adelante con mi idea. La oportunidad era mucho mayor que el riesgo y esa era una señal para salir adelante.
Como es lógico, tenían que estar pendiente de un montón de cosas más para tomar la decisión definitiva. Y una de las cosas que más me preocupaban era el tipo de personas y proveedores de los que me iba a rodear. Tenía claro que iba a necesitar asesoramiento en prácticamente todos los campos, algo que no me asustaba, puesto que es algo que cualquier pequeña o mediana empresa necesita para sobrevivir. Una noticia publicada en la web de El Confidencial mostraba un retrato de las pymes que hay en España y fijaros en lo curioso del tema: de las 3.207.000 empresas que existían en el interior de nuestras fronteras cuando se publicó la noticia (diciembre de 2024), 3.202.000 eran de tamaño pequeño o mediano. Por tanto, es evidente que muchas de ellas necesitan servicios de asesoramiento en un montón de labores.
La mía no iba a ser menos. Una de las cosas que necesitaba era obtener asesoramiento en varios campos.
- Asesoramiento jurídico. Es impensable abrir un negocio y no tenerlo, porque la cantidad de asuntos que van a tener que ver con este tema y con nuestra actividad va a ser siempre muy grande.
- Asesoramiento fiscal. España es un país en el que hay cierta presión fiscal para las pequeñas y medianas empresas y gestionar todo eso requiere de un montón de tiempo. Como en el caso de las pequeñas o medianas empresas no suele haber mucho dinero para contratar a una persona que se encargue de esto, la mejoría es siempre buscar el asesoramiento fuera.
- También necesitaba asesoramiento en lo que respectaba a la adquisición de inmuebles e hipotecas. Y lo necesitaba principalmente porque tenía pensado adquirir en propiedad el local en el que quería desarrollar la actividad en lugar de estar pagando un alquiler todos los meses.
Esto último era especialmente importante para mí porque mi mente ya se estaba anticipando a lo que iba a ocurrir con el mercado del alquiler de propiedades en los años en los que estamos. Cuando empecé a barajar la idea de abrir una tienda como la que os he comentado, ya había comenzado el conflicto armado entre Rusia y Ucrania, con el encarecimiento tan exagerado de la vida que trajo consigo. Una de las cosas que vi que empezaron a subir la mayor proporción fue el alquiler de pisos e inmuebles, así que me dije que tenía que decantarme por adquirir en propiedad el local en el que quisiera trabajar porque quizá eso me hiciera ahorrar dinero. Está claro que no me equivocaba.
Empecé a reunirme con varios notarios con el fin de que me ayudaran en los 3 campos que os mencionaba más arriba. Quería gestionarlo todo con el mismo porque está claro que se ahorra tiempo y molestias cuando se unifican los servicios que necesitas. Por tanto, ese era uno de los requisitos indispensables que ponía para empezar a trabajar con alguno de ellos y eso es precisamente lo que me ofrecieron desde la notaría Pérez Juan, que además se encuentra especializada en familia o empresa y que también tiene la posibilidad de acceder a lo que conocen como notaría virtual, lo cual permite obtener reuniones y gestiones sin tener que moverte de tu negocio. Cuando les conocí, realicé ese análisis de oportunidades y riesgos del que os hablaba al principio y vi claro que tenía que trabajar con ellos.
Desde luego que así fue. Y una de las primeras cosas en las que quise que me ayudaran fue en todo lo que respectaba a la hipoteca en la que iba a meterme al comprar el local comercial que tenía ya entre ceja y ceja para mi negocio. Se trataba de un local espacioso, en el que incluso podría seguir trabajando si decidía ampliar mi negocio y que, desde luego, estaba situado en un lugar perfecto de mi ciudad. Con la compra estaba seguro de que iba a salir ganando porque la cuota a pagar iba a ser más reducida de lo que iba a ser un alquiler futuro (cosa en la que he acertado de lleno) y lo que necesitaba por parte de mis nuevos partners era que me ayudaran a finiquitar los papeles de una manera rápida y eficaz porque quería empezar a trabajar cuanto antes.
El asesoramiento fiscal y judicial también quedó garantizado
Al mismo tiempo, trabajamos en tener preparados todos los papeles para que la empresa se pudiera constituir de la manera más rápida posible. Ya sabéis que desde el mismo momento en el que una empresa nace ya está movilizada al pago de impuestos. Insistí mucho al gabinete para que me pudiera proporcionar todo lo que necesitaba en materia fiscal y que no hubiera ningún problema, no fuera a ser que tuviera con Hacienda desde el primer momento de vida del negocio. Pero no tuve problema alguno y, en los años que llevo trabajando como dirigente de la tienda, ninguna institución pública ha tenido algo que reclamarme.
Espero que las cosas sigan así. Desde luego, una de las claves para que todo vaya bien y para que el negocio tenga estabilidad, que es lo que todos los negocios necesitan para crecer, es certidumbre. Y una de las maneras de conseguirla es no ponerse en riesgo dejando de cumplir con tus obligaciones con Hacienda. Siempre he tenido claro eso y siempre lo tendré. Por eso me aseguré de que las personas que fueran a gestionar este tema por mí fueran de mi máxima confianza. La verdad es que no podía permitirme otra cosa que no fuera esa y creo que estoy cumpliendo con creces por esa parte.
Hoy en día, el alquiler es un suicidio
Como os decía más arriba, acerté de lleno con todo lo que respectaba al alquiler. Y es que la cosa se está empezando a poner especialmente complicada con este tema, principalmente por el hecho de que ya es más caro pagar una mensualidad de alquiler que una cuota de hipoteca. Yo, en la actualidad, me estoy ahorrando dinero al haber preferido comprar el local en el que trabajo en lugar de buscar algo de alquiler. Y eso es importante porque, según indica la noticia que enlazo ahora y que procede del portal web de Msn, casi la mitad de los autónomos destina entre un 25% y un 50% de sus ingresos al alquiler del local o espacio de trabajo en el que desarrolla su actividad.
En la actualidad, mi negocio funciona de perlas. Lo ha hecho prácticamente desde un primer momento porque, como os decía al principio, es una de las cosas que mejor funcionan en los tiempos que corren y que más opciones de crecimiento tiene. Además, la cuota de la hipoteca que tengo que pagar es menor de lo que estaría pagando por el alquiler y eso es algo que, a nivel económico, me permite ir mucho más desahogado, algo que no puede decir todo el mundo y que muchas veces se convierte en una losa demasiado pesada para hacer frente a todas las obligaciones económicas que van ligadas a una empresa.
Estoy seguro de que mi caso servirá para inspirar algunos más y ese es el motivo por el que he decidido escribir este artículo. Las empresas necesitamos los servicios de otras empresas para que nuestra idea de negocio se desarrolle exactamente tal y como queremos que lo haga, máxime si la inmensa mayoría de los negocios somos pymes que tenemos casi lo justo para vivir nosotros y algún que otro empleado más. Ojalá que todas las empresas puedan encontrar las facilidades que yo encontré para que nada ni nadie os impida hacer la actividad que más os guste.