La equipación en la lucha contra los incendios

1 diciembre, 2017
La equipación en la lucha contra los incendios

Durante el fatídico fin de semana del 15 de octubre el fuego en Galicia arrasó unas 35.500 hectáreas de monte, más del doble de la superficie que había ardido desde el inicio de año, dejando tras de sí un paisaje tristemente desolador que se estima que tardará como mínimo unos quince años en recuperar su imagen previa. Los incendios forestales son una lacra en nuestra sociedad actual que debemos combatir, y que empresas como Balsamar nos facilitan la labor suministrando la equipación necesaria, siendo una proveedora de herramientas antiincendios y de las mejor valoradas en el suministro de este tipo material, para acabar con uno de los principales problemas que nos están llevando también a ir más allá en el cambio climático, al acabar con las zonas verdes de nuestro territorio. Hoy veremos cómo es la equipación de aquellos que pelean contra los incendios.

Pues bien, Balsamar, una empresa experta de la seguridad del sector náutico con balsas salvavidas, chalecos salvavidas, botes de rescate, balizas radiofrecuencia, así como con el equipo, altamente cualificado, para dar servicio adecuado a las necesidades de cada cliente (revisión de chalecos salvavidas, revisión de botes salvavidas, instalación y mantenimiento contra incendios…), también nos ayuda en la lucha contra incendios gracias a sus extintores, que conviene que tengamos en todas las casas o edificios. Con sus medidas contraincendios, las llamas posiblemente no hubieran llegado a las casas, pero lo que ocurrió en Galicia fue más allá y tuvieron que participar todas las unidades de bomberos disponibles, tanto las de la Xunta como las municipales e incluso la UME.

Todo el equipamiento profesional de un bombero está confeccionado con tejido ignífugo cumpliendo la normativa aplicable. Cabe reseñar que este tipo de material en principio fue diseñado para la confección de los trajes espaciales de los astronautas debido a las temperaturas extremas, tanto de frío como de calor, que debían soportar, y de aquí pasó en el año 1978 a formar parte de los equipos de bomberos de las grandes ciudades, y por ende a todos los profesionales de la lucha contra el fuego.

¿De qué consta el equipo de trabajo de un profesional de la lucha contra incendios forestales?

  • Compuesto de chaqueta y pantalón, se le conoce con la denominación de traje de proximidad, ya que está preparado para aguantar las altísimas temperaturas que se originan en las proximidades de un incendio y como protección contra el fuego. Son trajes ergonómicos, sumamente adaptables, ligeros para facilitar los movimientos y con un gran ajuste en las terminaciones de las extremidades.
  • Provisto de una gran protección, con pantalla integrada y un buen campo de visión.
  • Diseñado para proteger la zona de la nuca del calor.
  • Deben garantizar y asegurar seguir una gran destreza con las manos, por lo que deben contar con una perfecta adaptación a la mano del profesional y aunque dotado de refuerzos no puede perder el sentido del tacto y la capacidad de agarre.
  • Botas: Diseñadas para caminar por terrenos naturales, irregulares, pedregosos, escarpados o con abundante maleza. Deberá sujetar bien el pie y tobillo y resistir temperaturas extremas o climatológicamente adversas.
  • Máscara con filtro de humo. Protege la cara de la radiación evitando quemaduras al mismo tiempo que evita la inhalación de humo y partículas de ceniza presentes en el aire.
  • Utilizada para transportar agua al lugar que se indique, debe ser reforzada para que soporte una gran resistencia a la abrasión, a las altas temperaturas y al uso intensivo. Dotadas en su extremo de unas lanzas que regulan el caudal del agua.
  • Batefuegos forestal. Es una herramienta manual que sirve para apagar el fuego por sofocación, es decir, por falta de oxígeno, en sus comienzos, cuando todavía no tiene suficiente envergadura o ya cuando se termina y solo quedan rescoldos. Esta herramienta se ha convertido en una pieza muy importante también para personas que residen en zonas rurales con peligro de incendio.

 

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